LAS HORMONAS INTERFIEREN EL ADELGAZAMIENTO

LAS HORMONAS Y EL PESO

Muchas veces queremos bajar de peso pero los esfuerzos que hacemos para adelgazar no concluyen con el objetivo, entonces aprendamos un poco cómo se comportan ciertas hormonas. Al conocernos podremos evaluar si nuestro organismo está funcionando bien. Si no estamos satisfechos con los resultados es conveniente consultar con un médico especialista en el tema para determinar qué papel están jugando nuestras hormonas.

Las hormonas del hambre y el apetito actúan en el cerebro. Para ello recorren el flujo sanguíneo hasta el hipotálamo, donde desencadenan impulsos nerviosos que producen la sensación consciente de hambre y saciedad.

¿Por qué tenemos sensación de hambre?

La grelina, también conocida como la hormona del hambre, es segregada por nuestro estómago. Su concentración en el torrente sanguíneo se dispara antes de las comida y comienza a  disminuir cuando el  estómago se va llenando.

Su mala regulación puede estar relacionada con el aumento de peso a largo plazo y con el proceso de recuperar los kilos perdidos después de un régimen.

Los investigadores dicen que la grelina podría actuar sobre el cerebro, haciendo que la gente busque alimentos muy sabrosos sólo para sentir placer.

Por otro lado, la hormona PYY, conocida como hormona antihambre, controla la saciedad. Se trata de un “cortahambre” muy potente.

Liberada por el intestino después de cada comida, nos aporta sensación de saciedad.

¿Qué puedo hacer para contribuir a la regulación de estas hormonas?

• Añadir proteínas en las comidas (carne, huevos, productos lácteos o leguminosos)  y  realizar colaciones con barras proteicas en lugar de chocolates. Estos nutrientes aumentan la producción de PYY (saciedad) y frenan la de grelina (la sensación de hambre).

LAS QUE CUIDAN TU LINEA: GLP1   y  LEPTINA

La GLP1 es liberada casi instantáneamente cuando absorbemos la comida,  provoca la secreción de insulina, la hormona que regula nuestra glucemia ( azúcar en sangre). Además, se encarga de reducir el vacío gástrico y aumenta la sensación de saciedad.

La leptina, es la encargada de autorregular la ingesta de alimentos. Esta hormona es producida por las células grasas de nuestro organismo. Cuantas más grasas tenemos, más kilos ganamos y más leptina fabricamos. Así, cuanto más elevado es su nivel, menos apetito sentimos. El problema de las personas obesas es que tienen resistencia a la leptina.

¿Qué puedo hacer?

• Elaborar el menú diario (con verduras, pescado, aceite de oliva, legumbres…) segregan más hormona GLP1.

• Dormir ocho horas. Las personas que duermen menos de ocho horas por la noche tienen una disminución de su concentración de leptina, un aumento de su concentración de grelina (encargada de la saciedad) y un índice de masa corporal más elevado (tres kilos de más para una persona de 1,70 m).

Para tener en cuenta dormir más conlleva una pérdida de peso.

Las que hacen engordar : Cortisol y Hormonas tiroideas

El cortisol es conocido como la hormona del estrés. Ante una situación de stress el organismo genera la necesidad de ingerir alimentos grasos y azucarados, que nos dan la energía suficiente para aguantar cualquier inconveniente.

El cortisol redistribuye la grasa. La pone más en la panza y la quita de los brazos y las piernas. Es lo que se conoce como obesidad troncular”.



Las hormonas tiroideas son las que regulan el termostato de nuestro metabolismo. Cuando su actividad es muy débil, quemamos menos calorías. El resultado es: fatiga, frío y kilos demás sin causa aparente.

¿Qué puedo hacer?

• Ejercicio regular. Hacer algún tipo de actividad física es la mejor forma de mantener controlado el estrés y el nivel de cortisol.

• Consumir productos del mar para conseguir más yodo, el carburante de nuestra tiroides: crustáceos, ostras, pescado azul… y antes la duda, es conveniente visitar el endocrinologo, especialmente a partir de cierta edad (50 años).

Las que hinchan (Estrógenos y Progesterona)

Los estrógenos interviene en la fabricación de grasa y contribuyen a la retención de agua. Alrededor de la segunda fase del ciclo menstrual, la tasa de estrógenos y de progesterona aumentan para preparar la nidación del ovario y la liberación de otras hormonas: la FSH y la LH.

Comienzan a manifestarse los síndromes premenstruales, alteraciones del humor o del apetito, así como la tendencia a ganar uno o dos kilos.

Se trata de una hinchazón pasajera más que de un aumento real de peso, porque todo vuelve a su estado normaal luego de la menstruación.

¿Qué puedo hacer?

  • • Entrégate al mundo vegetal. Según los datos de la Universidad de Washington (EE.UU.), es muy importante consumir platos ricos en vegetales y libres de grasas a partir del día 14 del ciclo menstrual. Además, se recomienda ingerir una colación rica en glúcidos de absorción lenta dos o tres horas después de comer, para evitar el ansia de azúcar, típica del síndrome premenstrual.  Restringir el consumo de sal.

Los tratamientos de Estética Corporal se basan en terapias con frío y calor para activar la circulación sanguínea y estimular la actividad hormonal, teniendo como objetivo la integridad del cuerpo,  buscando un equilibrio entre las FORMAS  CORPORALES Y LA SALUD.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS HORMONAS Y EL PESO

Muchas veces queremos bajar de peso pero los esfuerzos que hacemos para adelgazar no concluyen con el objetivo, entonces aprendamos un poco cómo se comportan ciertas hormonas. Al conocernos podremos evaluar si nuestro organismo está funcionando bien. Si no estamos satisfechos con los resultados es conveniente consultar con un médico especialista en el tema para determinar qué papel están jugando nuestras hormonas.

Las hormonas del hambre y el apetito actúan en el cerebro. Para ello recorren el flujo sanguíneo hasta el hipotálamo, donde desencadenan impulsos nerviosos que producen la sensación consciente de hambre y saciedad.

¿Por qué tenemos sensación de hambre?

La grelina, también conocida como la hormona del hambre, es segregada por nuestro estómago. Su concentración en el torrente sanguíneo se dispara antes de las comida y comienza a  disminuir cuando el  estómago se va llenando.

Su mala regulación puede estar relacionada con el aumento de peso a largo plazo y con el proceso de recuperar los kilos perdidos después de un régimen.

Los investigadores dicen que la grelina podría actuar sobre el cerebro, haciendo que la gente busque alimentos muy sabrosos sólo para sentir placer.

Por otro lado, la hormona PYY, conocida como hormona antihambre, controla la saciedad. Se trata de un “cortahambre” muy potente.

Liberada por el intestino después de cada comida, nos aporta sensación de saciedad.

¿Qué puedo hacer para contribuir a la regulación de estas hormonas?

• Añadir proteínas en las comidas (carne, huevos, productos lácteos o leguminosos)  y  realizar colaciones con barras proteicas en lugar de chocolates. Estos nutrientes aumentan la producción de PYY (saciedad) y frenan la de grelina (la sensación de hambre).

LAS QUE CUIDAN TU LINEA: GLP1   y  LEPTINA

La GLP1 es liberada casi instantáneamente cuando absorbemos la comida,  provoca la secreción de insulina, la hormona que regula nuestra glucemia ( azúcar en sangre). Además, se encarga de reducir el vacío gástrico y aumenta la sensación de saciedad.

La leptina, es la encargada de autorregular la ingesta de alimentos. Esta hormona es producida por las células grasas de nuestro organismo. Cuantas más grasas tenemos, más kilos ganamos y más leptina fabricamos. Así, cuanto más elevado es su nivel, menos apetito sentimos. El problema de las personas obesas es que tienen resistencia a la leptina.

¿Qué puedo hacer?

• Elaborar el menú diario (con verduras, pescado, aceite de oliva, legumbres…) segregan más hormona GLP1.

• Dormir ocho horas. Las personas que duermen menos de ocho horas por la noche tienen una disminución de su concentración de leptina, un aumento de su concentración de grelina (encargada de la saciedad) y un índice de masa corporal más elevado (tres kilos de más para una persona de 1,70 m).

Para tener en cuenta dormir más conlleva una pérdida de peso.

Las que hacen engordar : Cortisol y Hormonas tiroideas

El cortisol es conocido como la hormona del estrés. Ante una situación de stress el organismo genera la necesidad de ingerir alimentos grasos y azucarados, que nos dan la energía suficiente para aguantar cualquier inconveniente.

El cortisol redistribuye la grasa. La pone más en la panza y la quita de los brazos y las piernas. Es lo que se conoce como obesidad troncular”.



Las hormonas tiroideas son las que regulan el termostato de nuestro metabolismo. Cuando su actividad es muy débil, quemamos menos calorías. El resultado es: fatiga, frío y kilos demás sin causa aparente.

¿Qué puedo hacer?

• Ejercicio regular. Hacer algún tipo de actividad física es la mejor forma de mantener controlado el estrés y el nivel de cortisol.

• Consumir productos del mar para conseguir más yodo, el carburante de nuestra tiroides: crustáceos, ostras, pescado azul… y antes la duda, es conveniente visitar el endocrinologo, especialmente a partir de cierta edad (50 años).

Las que hinchan (Estrógenos y Progesterona)

Los estrógenos interviene en la fabricación de grasa y contribuyen a la retención de agua. Alrededor de la segunda fase del ciclo menstrual, la tasa de estrógenos y de progesterona aumentan para preparar la nidación del ovario y la liberación de otras hormonas: la FSH y la LH.

Comienzan a manifestarse los síndromes premenstruales, alteraciones del humor o del apetito, así como la tendencia a ganar uno o dos kilos.

Se trata de una hinchazón pasajera más que de un aumento real de peso, porque todo vuelve a su estado normaal luego de la menstruación.

¿Qué puedo hacer?

  • • Entrégate al mundo vegetal. Según los datos de la Universidad de Washington (EE.UU.), es muy importante consumir platos ricos en vegetales y libres de grasas a partir del día 14 del ciclo menstrual. Además, se recomienda ingerir una colación rica en glúcidos de absorción lenta dos o tres horas después de comer, para evitar el ansia de azúcar, típica del síndrome premenstrual.  Restringir el consumo de sal.

Los tratamientos de Estética Corporal se basan en terapias con frío y calor para activar la circulación sanguínea y estimular la actividad hormonal, teniendo como objetivo la integridad del cuerpo,  buscando un equilibrio entre las FORMAS  CORPORALES Y LA SALUD.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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