¿Encontrás placer conviviendo con el enemigo?

Nuestro sistema de defensa no está preparado para salvarnos de los radicales libres que genera el humo del tabaco.

No es muy difícil distinguir la piel de los fumadores de los no fumadores por la calidad del cutis.

La cara del fumador presenta una piel con características específicas, entre tantas, podemos mencionar algunas:

  • Aspecto demacrado con prominencia de los huesos y dientes amarillentos.

  • Con respecto al  color, tiene apariencia opaca y grisácea debido al déficit de oxígeno en la sangre que afecta a la microcirculación.
  • Tiene mayor tendencia a deshidtratarse (en las mujeres se traduce en una disminución de estrógenos), lo que favorece la sequedad, flaccidez cutánea y la aparición de vellos.

  • Tiene deficiencia de vitamina C y minerales.
  • Presenta mayor desarrollo de arrugas faciales debido a la menor absorción de vitamina A y C que altera al colágeno y la elastina.
  • Las arrugas de expresión son más profundas y con contornos bien marcados.
  • Los poros se ven dilatados debido al depósito de nicotina y alquitranes.

  • Se observa hinchazón de párpados debido a la congestión de senos nasales causado por el humo.

Otros efectos del humo del tabaco en la piel

  • Aumento de radicales libres.
  • Manchas cutáneas púrpuras.
  • Envejecimiento prematuro
  • Cabello reseco y quebradizo
  • Olor corporal a tabaco
  • Dificultad en cicatrización
  • Cáncer de labio
  • Agrava los melanomas

SOLUCIONES PARA  ATENUAR LOS EFECTOS.

La mayor parte de los efectos del tabaco en la piel son reversibles.

“Para recuperar la piel se emplean cremas con estrógenos y con ácidos retinoico y glicólico, que aceleran la descamación de la piel, y se realizan peelings, con los que se consigue eliminar las células muertas y acelerar la regeneración de la piel. También es conveniente el consumo de suplementos que ayudan a combatir los radicales libres, como las vitaminas A, C y E, zinc y selenio”.

Estos tratamientos van acompañados de otras recomendaciones, como evitar las exposiciones solares o el consumo de alcohol. Aunque la mejoría empieza a notarse casi de inmediato, “la piel no se recupera del todo hasta pasados tres o cuatro años después de dejar de fumar”.

TU DECIDES: LA MANERA DE ENCONTRAR PLACER…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s